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La acción directa contra el dueño de una obra

accion directa contra el dueo de una obra

La acción directa contra el dueño de una obra

El artículo 1597 del Código Civil contempla un régimen especial de protección de los créditos derivados de un contrato de obra, permitiendo que un tercero que intervenga en una obra poniendo su trabajo o sus materiales tenga una acción directa contra el dueño de la obra. Dicho artículo dice así:

“Los que ponen su trabajo y materiales en una obra ajustada alzadamente por el contratista, no tienen acción contra el dueño de ella sino hasta la cantidad que éste adeude a aquél cuando se hace la reclamación”.

El término relativo al tercero que pone su trabajo y materiales se ha venido interpretando por la jurisprudencia como un tercero que interviene en el contrato de obra y también como subcontratista.

Esta acción directa permite al subcontratista que no ha recibido el pago de su trabajo por parte del contratista, reclamar directamente al dueño de la obra, con quien no mantiene una relación jurídica directa. Un ejemplo de ello es una promotora que concierta la ejecución de una obra con una contrata y esta a su vez con una subcontrata, esta última podrá dirigirse directamente contra la promotora para reclamarle a ésta lo que le adeuda la contrata, pero únicamente hasta la cantidad que el promotor adeude al contratista cuando se hace la reclamación.

Se establece así una excepción a lo dispuesto con carácter general en el artículo 1257 del Código Civil que recoge el principio de relatividad de los contratos, estableciendo que los contratos solo producen efectos entre las partes contratantes:

“Los contratos sólo producen efecto entre las partes que los otorgan y sus herederos; salvo, en cuanto a éstos, el caso en que los derechos y obligaciones que proceden del contrato no sean transmisibles, o por su naturaleza, o por pacto, o por disposición de la ley”.

En definitiva, la acción directa contemplada en el artículo 1597 del Código Civil tiene la finalidad de evitar que exista un enriquecimiento injusto, impidiendo que, una vez colocados los materiales y ejecutada la obra por el subcontratista, pueda verse beneficiado el propietario sin tener que responder por el incumplimiento del contratista en su obligación de pago.

Tal como ha establecido entre otras la Sentencia dictada por la Sala Primera del Tribunal Supremo de 11 de octubre de 1994, la razón de ser de esta norma y su fundamento se debe a razones de equidad, para evitar el enriquecimiento injusto, una “especie de subrogación general derivada del principio de que el deudor de mi deudor es también deudor mío".

Cuando se ejercita la acción directa del artículo 1.597 del Código Civil no se excluye la reclamación al deudor directo, dado que el tercero que reclama puede dirigirse para reclamar la cuantía adeudada indistintamente al contratista como al dueño de la obra, dado que la responsabilidad es solidaria, aunque este último solo responderá hasta el límite que se ha indicado.

Para que el subcontratista, ante un impago del precio estipulado con una contrata en una obra, pueda reclamarle también de forma solidaria al dueño del terreno deben darse los siguientes requisitos:

1)Debe existir un contrato de arrendamiento de obra

2)La obra que se contrate debe hacerse ajustada a precio alzado

3)Que el contratista principal concierte un contrato con un tercero, subcontratista, que intervenga en la ejecución de la obra poniendo su trabajo y materiales.

4)Debe existir un crédito del subcontratista frente al contratista

5)Debe existir también un crédito del contratista frente al dueño de la obra. Ambas deudas deben ser ciertas, líquidas y exigibles.

6)La reclamación no puede sobrepasar la cantidad que el dueño de la obra deba al contratista.

La Sentencia de la Sala primera del Tribunal Supremo de 12 de febrero de 2008 establece como presupuestos para el ejercicio de la acción directa los siguientes:

“a) Que el contratista principal haya concertado la ejecución de la obra de tal forma que su crédito futuro sea cierto y esté determinado en el contrato principal de la obra.
b) Que quienes ponen su trabajo y materiales en la obra sean acreedores del contratista principal en el momento del ejercicio de la acción directa.
c) Que el acreedor directo haya constituido en mora al contratista principal.
d) Que el dueño de la obra sea deudor del contratista principal en el momento del ejercicio de la acción directa.
e) Que, si el acreedor directo es el subcontratista de obra, el comitente haya prestado su autorización para que el contratista principal pueda en su propio nombre, y por su propia cuenta, pero en interés de ambos, subcontratar la ejecución de todo o parte de la obra principal”.

Por tanto, conforme a la acción directa contemplada en el artículo 1597 del Código Civil, el subcontratista de una obra puede dirigirse en vía judicial o extrajudicial al dueño de la obra para requerirle del pago de las cantidades que éste deba al contratista, debiendo la promotora proceder a la paralización de los pagos que tenga pendiente de realizar a la constructora desde dicho requerimiento.

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