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Emoticonos que salen muy caros

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Quebrantamiento de la prohibición de comunicación a través de las redes sociales.

En fechas recientes hemos escuchado como el hecho de enviar emoticonos a través de una red social o aplicación de mensajería puede salir muy caro cuando sobre la persona que los remite pesa una prohibición vigente de comunicarse con la víctima y receptora de dichos mensajes, al cometer un delito de quebrantamiento de la prohibición de comunicación.

Hace algunos meses, diversos medios de comunicación se hicieron eco de la Sentencia 203/2018 dictada por la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Alicante de fecha 6 abril de 2018 que confirma la Sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal nº 1 de Benidorm de fecha 22 de diciembre de 2017.

La Sentencia del Juzgado de lo Penal nº 1 de Benidorm condenaba a un hombre a 9 meses de prisión por el hecho de mandar un mensaje con un emoticono a su expareja estando vigente una prohibición de aproximarse y prohibición de comunicación que le impedía acercarse a menos de 300 metros y a comunicarse con ella por cualquier medio, aplicándole, además, la agravante de reincidencia.

Concretamente, el condenado remitió dos mensajes a través de una conocida aplicación de mensajería instantánea, uno con el emoticono de una cara y el segundo con un emoticono del pulgar de un dedo.

La prohibición de aproximarse y la de comunicarse con la víctima, aparte del alejamiento a una distancia determinada de la misma, prohíben a la persona a la que se imponen dichas medidas comunicarse con la víctima por cualquier medio y ello implica cualquier forma de comunicación que exista: correo postal, teléfono, mensajes de texto, correos electrónicos o a través de cualquier tipo de red social, por tanto, enviar un simple emoticono a través de una red social también es constitutivo de un delito de quebrantamiento de condena contemplado en el artículo 468 del Código Penal.

Cualquier comunicación del tipo que sea, realizada por una persona a otra cuando sobre la primera pesa una orden de prohibición de comunicación en favor de la segunda es constitutivo de un delito de quebrantamiento de condena o de medida cautelar, según se impongan como consecuencia de una condena firme o como medida cautelar durante la tramitación de un procedimiento penal, pudiendo incumplirse dicha prohibición dando un solo “me gusta” a una publicación de la víctima en cualquier red social.

Cuando la prohibición de comunicación se ha impuesto, bien como medida cautelar o como condena dentro de un procedimiento de violencia de género, como es el caso relativo a la Sentencia dictada por la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Alicante dicho quebrantamiento se castiga de conformidad con lo dispuesto en el apartado segundo del artículo 468 del Código Penal, que tiene aparejada una pena de prisión de seis meses a un año.

Así el artículo 468.2 del Código Penal establece que: “Se impondrá en todo caso la pena de prisión de seis meses a un año a los que quebrantaren una pena de las contempladas en el artículo 48 de este Código o una medida cautelar o de seguridad de la misma naturaleza impuesta en procesos criminales en los que el ofendido sea alguna de las personas a las que se refiere el artículo 173.2, así como a aquellos que quebrantaren la medida de libertad vigilada”.

Por tanto, el delito de quebrantamiento de la prohibición de comunicación se comete con independencia del contenido de la comunicación, es decir, que es indiferente de cara a la condena por el referido delito que la comunicación sea cordial, agradable o que se remita un emoticono divertido o alegre, dado que el delito se comete por el mero hecho de comunicar con la víctima o aproximarse a la misma, si además, del contenido de la comunicación se desprenden hechos constitutivos de otro delito se podría condenar también por ese otro delito, por ejemplo, por un delito de amenazas o un delito de injurias si la comunicación contiene amenazas o injurias.

No obstante, aunque la Sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Alicante ha tenido bastante difusión, no es la primera sentencia dictada en España que condena por envíos de emoticonos a través de redes sociales cuando sobre la persona que los remite pesa una orden de alejamiento vigente en favor de la persona receptora de los mismos, dado que el uso, cada vez más extendido, de las redes sociales ha incrementado el número de delitos de quebrantamiento de la prohibición de comunicación que se cometen a través de las mismas.

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